OS ENTREGO MI VIDA

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martes, 7 de abril de 2009

SENTIDO Y ORIGEN DEL TRIDUO PASCUAL I


Nos econtramos en los días más importantes del año litúrgio católico. Celebramos el núcleo de la fe cristiana quizás ensombrecido por el descanso vacacional y la publicitaria y machacona idea vendida desde muchos medios de que todo se encierra en las bellas imágenes escultóricas que pasean en muchos rincones de nuestra Andalucía como una manifestación artística y, en el mejor de los casos, de recuerdo de quien fue un buen hombre: Jesús de Nazaret.
Los que vivimos desde la fe en Cristo sabemos que no es así, que lo que celebramos tiene repercusiones cósmicas porque en aquel hombre estaba encerrado todo el misterio del ser humano y el ser de Dios, que no es otra cosa que una relación de amor,un amor gratuito, obediente hasta la cruz, que se manifiesta en vida en abundancia para todos los que creen en el que tuvo a bien asumir nuestra condición para servirnos y obedecernos cuando decidimos crucificarlo.
Locura para los judíos y necedad para los gentiles, nos dice el Apóstol. Esto es lo que celebramos desde hace 2000 años: la locura de la cruz y la gloria de la Resurrección. Todo ello vivido y celebrado en estos tres días claves de la semana santa que llamamos TRIDUO PASCUAL.

Origen y sentido teológico-pastoral
La Pascua, o Triduo Pascual, es algo más que un mero recuerdo psicológico de los últimos días de Jesús o un aniversario de su muerte; es la celebración cristiana -sacramental y comunitaria- de la esencia del cristianismo (persona, acciones y palabras de Cristo en su tránsito); la asamblea más importante de las reuniones cristianas; la conexión de nuestro tiempo con el suceso pascual liberador; el redescubrimiento (siempre dominical y especialmente anual) de la identidad cristiana, del ser y misión de la Iglesia en el mundo.
En definitiva, este «memorial» pascual es memoria subversiva, ya que Cristo subvierte los falsos valores que circulan en la sociedad -sobre todo, la que idolatra el poder, las armas y el dinero-, creando una alianza, un corazón y un pueblo nuevos. Es compromiso actual desde la raíz de la justicia del reino, causa por la que murió Cristo para la salvación de todos; esta justicia es radicalmente distinta de la que, desgraciadamente, tiene vigencia en el mundo. Es esperanza de vida plena, de amor total y de verdad completa, basados en el triunfo de Cristo sobre los «infiernos» de la naturaleza humana, sobre el pecado como muerte y sobre los ídolos de este mundo.

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